La gestión medioambiental se desarrolla día a día reciclando los residuos que se generan en cada momento, intentando reducir el volumen de los mismos y distribuyéndolos según su categoría a su propio contenedor, bien sea: papel, cajas de cartón de los embalajes, plásticos de envoltorios, vidrio de envases, hojas, vegetales.
Especial atención merecen los residuos de envases de productos fitosanitarios empleados en la jardinería, como retirada de residuos especiales para que se proceda su tratamiento específico, con el fin de mejorar el medio ambiente, proteger y cuidar nuestro entorno reduciendo la contaminación, degradación y biodeforestación.
La finalidad común es destruir los mínimos recursos energéticos posibles, no derrochando ni despilfarrando la energía.
Debe ahorrarse la misma en el momento en que se esté utilizando (emplear bombillas de bajo consumo, apagar las luces de los lugares en los que no se encuentre nadie como despachos sin ser ocupados, no dejar el grifo abierto ni mangueras sin estar controlado en el momento de regar y usar únicamente el necesario, reutilización de papel impreso y a su vez una vez inutilizable tras su destrucción reciclarlo.